¿Por qué mi cuerpo sigue en alerta? Trauma, Ansiedad y Sistema Nervioso | Psicóloga en Vigo | Sara Cacheda

15 de abril de 2026 · Sara Cacheda

¿Por qué mi cuerpo sigue en alerta? Trauma, Ansiedad y Sistema Nervioso | Psicóloga en Vigo | Sara Cacheda

Hay personas que llegan a terapia diciendo cosas como:

“Sé que ya ha pasado, pero mi cuerpo no se entera.”

“Estoy siempre en tensión.”

“Me sobresalto por todo.”

“Me cuesta descansar.”

“No entiendo por qué reacciono así si racionalmente sé que no hay peligro.”

Y muchas veces lo que hay detrás no es simplemente “darle demasiadas vueltas”. A veces hay un sistema nervioso que aprendió a vivir en alerta.

Cuando el peligro ya pasó… pero tu cuerpo sigue actuando como si no

Una de las cosas más desconcertantes del trauma es esta: puedes saber con la cabeza que estás a salvo y, aun así, notar que tu cuerpo sigue reaccionando como si algo malo estuviera a punto de pasar.

Puede aparecer como:

  • tensión constante
  • dificultad para relajarte
  • insomnio o sueño poco reparador
  • palpitaciones
  • presión en el pecho
  • nudo en el estómago
  • sensación de estar “en guardia”
  • irritabilidad
  • agotamiento físico y mental

Esto no significa que estés exagerando ni que “te lo estés inventando”. En trauma, muchas respuestas no dependen solo de lo que piensas, sino de cómo tu sistema nervioso aprendió a protegerte. El trauma puede dejar síntomas físicos, emocionales, cognitivos y conductuales, y muchas de esas respuestas se mantienen aunque el peligro original ya no esté presente.

No es solo ansiedad: a veces es supervivencia aprendida

Cuando vivimos situaciones que nos desbordan, especialmente si fueron repetidas, tempranas o vividas en soledad, el cuerpo aprende a anticipar peligro.

No lo hace porque esté fallando. Lo hace porque intenta sobrevivir.

La neurociencia del trauma lo explica muy bien: en estados de amenaza, la alarma se hiperactiva y las áreas del cerebro relacionadas con integrar, contextualizar y calmarse quedan menos disponibles. Dicho de forma sencilla: el cuerpo se prepara para sobrevivir antes de que te dé tiempo a pensar con claridad.

Por eso a veces no sirve de mucho decirte: “tranquila”, “no pasa nada”, “estás a salvo”, “sé racional”.

Si tu sistema nervioso está activado, esa explicación puede no llegar del todo. No porque no la entiendas, sino porque tu cuerpo está en otro idioma.

¿Qué tiene que ver el trauma con el sistema nervioso?

Mucho.

El sistema nervioso autónomo es el que regula funciones involuntarias como la respiración, el ritmo cardiaco, la sudoración o la digestión. Cuando detecta peligro, organiza una respuesta automática para ayudarte a sobrevivir. Ante amenaza, solemos movernos entre tres grandes respuestas: buscar conexión y apoyo, activarnos para luchar o huir, o bloquearnos y colapsar si nada de lo anterior parece posible.

Dicho de forma muy sencilla, cuando algo nos sobrepasa pueden aparecer tres respuestas frecuentes:

1. Activación

Tu cuerpo se acelera. Te notas nerviosa, en alerta, irritable, inquieta o con ansiedad.

2. Bloqueo

Tu cuerpo se apaga. Te cuesta reaccionar, te desconectas, te quedas sin energía, como si fueras a cámara lenta.

3. Calma y conexión

Tu sistema siente suficiente seguridad como para estar presente, pensar con más claridad y regularse mejor.

El problema aparece cuando el sistema se queda enganchado demasiado a menudo en la activación o en el bloqueo, incluso en situaciones cotidianas.

”Pero a mí no me pasó nada tan grave”

Esto lo escucho muchísimo.

Y es importante decirlo: el trauma no siempre tiene la forma de un gran acontecimiento visible. A veces tiene que ver con vivir durante mucho tiempo en un entorno de miedo, crítica, invalidación, exigencia, gritos, imprevisibilidad o soledad emocional.

No siempre es “lo que pasó”. También importa cómo lo viviste, la edad que tenías, los recursos disponibles y si hubo alguien que te ayudara a entender, sostener o reparar eso que estabas viviendo. El trauma puede aparecer tras eventos intensos, pero también tras experiencias relacionales cronificadas que sobrepasan la capacidad de afrontamiento. Si quieres profundizar en cómo esas experiencias tempranas dejan huella, puedes leer este artículo sobre heridas emocionales de la infancia.

Señales de que tu sistema nervioso puede seguir en alerta

Puede que esto te resuene si:

  • te cuesta descansar aunque estés cansada
  • vives con hipervigilancia o sobresalto
  • sientes el cuerpo muy tenso o cargado
  • te agotas en situaciones que “no deberían” agotarte tanto
  • te bloqueas fácilmente en conflictos o conversaciones difíciles
  • reaccionas con mucha intensidad a cosas pequeñas
  • te desconectas de lo que sientes
  • necesitas controlarlo todo para sentir algo de calma
  • notas que tu cuerpo va por delante de tu mente

¿Qué es eso de la ventana de tolerancia?

La ventana de tolerancia es, explicado de forma sencilla, ese rango en el que puedes sentir emociones, afrontar lo que pasa y seguir estando presente sin desbordarte ni apagarte.

Cuando estás dentro de esa ventana:

  • puedes pensar con más claridad
  • sientes más control interno
  • puedes regularte mejor
  • no estás ni hiperactivada ni desconectada

Cuando te sales por arriba, suele aparecer ansiedad, tensión, rabia, agitación o sensación de amenaza.

Cuando te sales por abajo, puede aparecer desconexión, cansancio extremo, bloqueo, apatía o sensación de estar “en una nube”.

Entonces, ¿cómo se trabaja esto en terapia?

No se trata solo de hablar del pasado.

Y tampoco de obligarte a recordar cosas a la fuerza.

Muchas veces el primer paso es ayudarte a entender qué te está pasando sin juzgarte, porque la psicoeducación ya puede reducir culpa, miedo a los síntomas y sensación de estar “rota”. Comprender el trauma ayuda a aumentar comprensión interna, devolver agencia y preparar el terreno para trabajos más profundos.

En terapia, normalmente trabajamos varias cosas a la vez:

  • entender cómo funciona tu sistema nervioso
  • identificar señales de activación y bloqueo
  • ampliar poco a poco tu ventana de tolerancia
  • reconocer disparadores actuales
  • aprender recursos de regulación
  • explorar la historia que pudo enseñar a tu cuerpo a vivir así
  • procesar experiencias dolorosas cuando ya hay suficiente seguridad

Regular no es ignorar lo que sientes

A veces se piensa que regularse es “calmarse rápido” o quitarse el malestar de encima.

Pero no va por ahí.

Regular es poder estar con lo que sientes sin que eso te arrastre del todo. Es aprender a reconocer cuándo tu cuerpo entra en modo supervivencia y empezar a ofrecerle otras experiencias: más seguridad, más apoyo, más presencia, más recursos.

No estás exagerando. Tu cuerpo aprendió algo.

Esta idea, para mí, es clave.

Muchas personas llegan sintiendo que hay algo mal en ellas: “soy demasiado sensible”, “soy muy intensa”, “no sé gestionar nada”, “debería poder con esto”.

Pero muchas veces la pregunta no es: ¿Qué te pasa?

Sino: ¿Qué aprendió tu sistema para sobrevivir y por qué sigue haciéndolo hoy?

Cambiar esa mirada suele ser el principio de algo importante: dejar de pelearte con tu cuerpo y empezar a entenderlo.

Terapia para trauma en Vigo y terapia online

Si te has reconocido en esto, quizá no estés rota ni exagerando. Quizá tu cuerpo siga respondiendo desde un modo de protección que tuvo sentido en otro momento, aunque hoy ya te haga sufrir.

En mi caso, trabajo desde un enfoque integrador con base en trauma, apego y vínculos, utilizando herramientas como EMDR, IFS y terapia cognitivo-conductual según lo que necesite cada persona. Ofrezco terapia presencial en Vigo y también terapia online, manteniendo en ambos formatos la misma cercanía, confidencialidad y cuidado del proceso.

Si buscas una psicóloga en Vigo o prefieres hacer terapia online para trabajar trauma, ansiedad, regulación emocional o heridas relacionales, puedes escribirme.

A veces no necesitas exigirte más. Necesitas entender qué está intentando decir tu cuerpo.

Un Lugar Seguro

Un espacio donde tu vulnerabilidad no solo es escuchada, sino entendida; donde tus vacíos y tu sufrimiento pueden encontrar un lugar para ser procesados, un lugar donde aprender a abrazar tus emociones.